Cena con Quevedo

El oro brocado en los festones

devora la luz que se avecina

los mármoles sobrios son jirones

de cábala y sombra mortecina

 

Banquete extrañísimo. La estancia

convoca los fríos conjurados

rumoran los ángeles posados

sobre la fuente de voraz fragancia

 

Se extienden bajo el ala de la ausencia

los hijos prodigiosos del orfebre

los vanos esplendores de la grana

 

Derrámanse con tal magnificencia

que a solo dos respiros de la fiebre

se salva su pavor en porcelana

oficio96-margarita-garcia-alonso

Imagen: Margarita García Alonso

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