Espacio Robado

Desde la esquina oscura del alma, una bandera roja. No es pena, ni amor, sólo bandera roja que anuncia la clásica marejada, el posible brutal hundimiento. El hombre está sentado, sanando al fin trazas de piel, suaviza y desecha máscaras. No sé, tal vez alguna todavía miente. Tal vez la estrategia del sentado sea amansar la punta de futuras victorias. Pero esa que le ama se desintegra en sal licuada, deja de ser sabiendo que termina la vida de la luna, que ahora está muriendo como manojo de sentidos extraviados. Sin espacio, ni otro deslumbramiento que cruzar la puerta del jamás y creer otro universo.

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