“AGUAS PROFUNDAS” de Oriente López.

Por Eduardo Corzo.

A Ricardo López Castillo (1929-2012) in memoriam.

Ganador de dos premios GRAMMY, y una de las más singulares personalidades con que cuenta la música cubana en los escenarios jazzísticos de New York, Oriente López (Habana, 1962) presentó en esta ciudad su más reciente propuesta, el CD “Aguas Profundas”.

Acompañado por su Trio “Plan B”, Itaiguara Brandao (Bajo eléctrico), y Mauricio Zottarelli (Drums), Oriente López (Piano) despliega en este las frondosas alas de un nuevo grupo de composiciones, y recrea versiones de otras recogidas en anteriores trabajos; facturando finalmente un compendio de trece interesantes piezas montadas en el andamiaje de un “croosver” que tras ser escuchado, lo reafirma imaginativo, y prolífico creador.

Desde la obra en portada “Vision Of Sound” del artista Janusz Gilewicz y el Diseño de Diego Gutierrez, hasta el sugerente título y robusto material sonoro que conforma el presente, se intuye que la confluencia de estas “Aguas…” transcurre por el desfiladero del Jazz menos convencional. El caleidoscópio musical que subyace y el total desalojo de prejuicios y etiquetas con que la composición es abordada, delatan a un autor de soberana pericia en el riesgoso avatar que implica crear con el polvo de los caminos menos trillados.

Como caras nuevas de esta producción aparecen los títulos “Hurry Up”, “Chase”, “Congoja”, “Midtown Waltz”, “SOS”, y “Umbral”. Las ya conocidas “Aguas Profundas”, “Sabor Intelectual”, y “Wait”, habían visto estreno a Piano Solo en el CD “Orientations” (2004); junto a “Centro Habana”, recogida también en este disco y en grabaciones hechas por la violinista Regina Carter y el saxofonista Paquito D’Rivera. En tanto “AEIOU”, “Carrusel” y “Tornado” refrescan sus editadas veteranias procedentes de “Eclipse De Sol” (1987) y los efervescentes días junto al grupo AfroCuba.

A través de las muchas y diversas ideas expuestas en este material, se percibe a un Oriente López que orbita incesante la originalidad, trayendo una y otra vez excelentes obras que acomoda a su personal decir, por demás opulento en temática, armonias, rítmos, timbres, y extendido a una amalgama de geografías y géneros que invitan a la escucha atenta cuando no reflexiva, porque de primera oída resulta vasta tanta información.

De la frescura y el rigor impreso a cada composición de “Aguas Profundas” emerge el laborioso trabajo de los Arreglos musicales. Cual constante en su discografía, derraman habilidad y artistismo; estructurando una disertación propia de quien cuida lo que dice hasta el detalle; con esmerada pulcritud en el lenguaje, acertado balance de dosis y proporciones, y alternando contención y desborde en la mesura de lo necesario.

El line-up instrumental del CD lo complementan cuatro certeros invitados cuyas colaboraciones sellan la riqueza tímbrica y hasta un poco experimental del resultado sonoro. Paquito D’Rivera en el Saxo Alto y Clarinete, Luis Felipe Lamoglia en el Saxofón Tenor, Hendrik Meurkens en la Armónica, y Romero Lumambo en la Guitarra, prestigian con maestría y profesional compromiso las virtuosas posibilidades con que acoplarse al torrente musical de “Plan B”.

Es precisamente el coterráneo Paquito D’Rivera –en el Alto Sax- el invitado que abre las primeras notas de este proyecto, envuelto en la sofocante y calurosa atmósfera de “Centro Habana” (Track 1); deleitando al fragor de su inconfundible y versátil aliento el realismo de una partitura llamada a antologar el repertorio musical del Latin Jazz. En tanto acomete al Clarinete las molduras cariocas que propone “Sabor Intelectual” (Track 9), con la grácil y festiva ejecución de su habitual jazzismo. Redondeando y vistiendo con elegancia la pasarela auditiva de estas dos piezas como confeccionadas a su medida.

Compartiendo –y figurando- nombre, “Aguas Profundas” (Track 2) se nos revela como una obra de inusual belleza entre sombras y transparencias de creativos timbres, enlaces armónicos, y total eficiencia; al lograr muchos colores y bastante vuelo con pocos elementos. Navegando con sencilla melodía latitudes permeadas de ricas texturas que la ubican en los linderos de un cosmopolitismo más allá de lo que a simple vista condensa: un cubano en New York haciendo Jazz brasileñeado.

Una interesante pieza de relojería -que comparece a puro Trío- es “Hurry Up” (Track 4). Sus cinco minutos de vehemente existencia en ritmos compulsivos, exhuberante contrapunto, disonancia melódica, y espesa armonía  fusionan el aparente dispar mosaico de elementos en la prisa de una rica y elaborada identidad, con puntos de sazón criolla y pugilato de sabores perfectamente dispuestos, a los que “Plan B” aporta una gran interpretación.

Por los parajes más cercanos a su natal Brasil, la guitarra acústica del invitado Romero Lumambo, canta, acompaña, y solea con diáfana maestría tres temas de inconfundible dejo autóctono, enriqueciendo con dinámica y holgura los retos contrapuntísticos e improvisatorios de las mismas, y deslizando líneas de viva interacción cual buen entendedor del mundo sonoro que complementa. Su paso deja limpias huellas de musicalidad, y sin duda enciende sus mejores luces en “Chase” (Track 5).

El contemporáneo espíritu urbano y lirismo agridulce de “Midtown Waltz” (Track 8), movido en introspectivos colores lugareños, y virtuosismo interpretativo a cargo de la Armónica de Hendrik Meurkens, demuestra que no hay instrumento pequeño para un buen ejecutante o tema. Menos para un “Gigante” de su calibre musical. Tanto en esta como en “AEIOU” (Track 3), Hendrick asume y refresca los contornos de un instrumento poco frecuente en el lenguaje del Jazz Latino, y aporta al semblante menos común del género, la dulzura y brillantez de sus ejecuciones.

El desesperado mensaje de auxilio lanzado en “SOS” (Track 11) calando apremio, resonancias de “Free Jazz” y abundante ejecución del Saxofón Tenor, mueve el vigor de su canto en un llamado de simples motivos, ríspida melodía, y abruptas progresiones acordales. El solista invitado Felipe Lamoglia –en única aparición- frasea con excelencia técnica y alienada fluidez la dimensión atávica de estas encrucijadas tonales y texturas modulantes que en paulatino “crescendo” conducen la obra hasta un escabroso paroxismo. Agolpando el ímpetu del tejido musical en la armoniosa rudeza de un logradísimo Arreglo que tras discursar recurrente y pujante, va cediendo lugar y quedando finalmente como inundado en algún remanso de la agonía.

Si bien no es un disco buscando la complacencia del oido fácil tampoco renuncia a la hermosura de lo sencillo cuando define -como un Diccionario- la entrañable melancolía de “Congoja” (Track 6). En ella dibuja el ceño de lo más emocional confabulado a una fotográfica introspección; con esa capacidad por penetrar pormenores tan descriptibles como ricamente musicales.

Quizá la evocativa y pausada “Umbral” (Track 13), de gran elaboración y “aura” en un encuadre impresionista amalgamado de clasicismo y jazz, sea un ejemplo claro de los múltiples elementos que en ocasiones suele impregnar al tronco de sus composiciones, envolviendo la pieza en un contorno místico y ambulante que va recreando a través de espirituales imágenes, y excelentes solo de flauta e improvisación de piano.

Su permanencia en el quehacer musical de la “Gran Manzana” por los últimos veinte años como Flautista, Compositor, Pianista, Arreglista, Profesor, Director, y Productor musical, sin duda alguna ha ensanchado sus fronteras expresivas y lo trae hasta esta entrega portando una voz alternativamente madura, y evolutiva; donde lo sustancial deviene constante y presencia medular en la -ya copiosa- producción musical de este talentoso habanero.

El desdoblamiento y maleabilidad de su ecléctico pensamiento musical en proyectos própios y ajenos tan diversos como bien recibidos, ya ha sido motivo de interés y colaboración para artistas como Gonzalo Rubalcaba, Ruben Blades, Pablo Milanés, Charlie Haden, Chucho Valdes, Fito Páez, Paquito D’Rivera, Regina Carter, Silvio Rodriguez, Patato Valdes, Arturo Sandoval, y Marc Anthony, entre otros.

La admirable ejecución del Trio merece reverencia. El éxito con que sortea las complejidades métricas y desafíos tonales de la mayoria de las obras, así como el recuento de la calidad interpretativa e impecable pulso que deja a su paso, es de primera. Cada instrumentista guia con fino instinto las exigencias del pentagrama, y tanto Oriente, como Brandao y Zottarelli, demuestran en este CD que conforman un sólido y ajustado Trío, con mucho que decir en el circuito jazzistico de New York.

De alguna manera, en estas composiciones, arreglos, y ejecuciones, están los mundanos colores de la vida hechos sonido; floreciendo en un trabajo que pretende contar su historia desde la imaginación, el taller, y el buen gusto; e intentando crisoles de un Jazz que hay que ir despojando de sus muchas pieles (como Cebolla) para dar con su esencia: “Aguas Profundas” de Oriente López.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. ME ENCANTARIA TENER ESTE TRABAJO EN MP3, orientations..SOY COLECCIONISTA DE LATIN JAZZ, A QUIEN ME PUEDA COLABORAR, Y PUEDO COMPARTIR LO QUE GUSTEN DE MI AMPLIA COLECCION ajdglatinj@gmail.com

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