Poesía

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ANTOLOGÍA I (Libro impreso y eBook)

  1. Escrito en la Piel de la Serpiente
  2. Viajes Dentro

Estos poemas fueron escritos sobre la piel de la serpiente, un hilo de agua que borra sinuoso su propio rastro, persiguiendo perpetuamente la virginidad. Conjurados desde el mito y la licantropía, en un tiempo de eterno retorno en que la serpiente y la mujer regresan al mismo nido urbano, se abrazan en el huevo milenario, beben la misma leche, son unidad fundida reptando las geografías del deseo. Hablamos de la escritura como autotatuaje, de la metamorfosis como autorreconciliación; de versos rescatados que han sobrevivido la intemperie.

Joaquín Badajoz

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ANTOLOGÍA II (Libro impreso y eBook)

  1. Una Viéjula Montada en una Escóbula
  2. Aloyahé
  3. Piensa el Jardín
  4. Isla En.Cubierta
  5. Dejavú
  6. Resurrección del Cuento

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La obra poética necesita del misterio, de lo aún no develado, de la misma forma que un pez necesita el agua para vivir. Lo necesita porque es su par dialéctico, la obra fija, el misterio tienta. La palabra Poesía viene del griego y significa crear, componer, dar a luz. Es un género que manifiesta la belleza por medio de la palabra. Eso es poner orden en el caos. La poesía nos lleva con su ritmo y su juego de conexiones a las puertas de aquello que no se puede explicar o reflejar y que sólo es completado cuando el lector permite que los versos le despierten una emoción, una nueva visión, cuando acepta la invitación al movimiento interior. Empecé a escribir poesía con 9 años porque me resultaba muy divertido que las palabras pudieran rimarse de repente y relacionar cosas aparentemente desconectadas. Recuerdo la clara fascinación que me inspiraron las controversias de poetas como Justo Vega o Adolfo Alfonso y los versos sencillos de José Martí, suyo era el “cultivo una rosa blanca”, el primer poema que aprendí y recité en público, en el matutino de mi escuela Guido Fuentes; acababa de aprender a leer, aquello era como traspasar una barrera de símbolos y conquistar el sentido del sentido, una felicidad. Agradezco a mis primeros maestros, los que me llevaron por primera vez a las puertas del misterio, las pautas que me dieron para crear un camino que me permitiera volver, una y otra vez.

Ana Margarita Mireles