Aloyahé (6)


¿Es cierto, Aloyahé, que la quietud del corazón no siempre es síntoma de muerte? ¿Y por qué cuando cae la primera pluma de ángel no puedo yo tocar tu corazón? Cae un pedazo de ángel y corto la noche a sobresaltos. Entonces miro pájaros en el amanecer y el ángel me recuerda el quieto corazón, más poderoso que la nieve.

 


Una mujer extraña dada a la armonía y el cambio es como decir lo que cubre el abismo es un arpa. Una mujer extraña sola sobre una cuerda es como decir vive lo invisible y avanza. Que la descubras y quieras tocar su oscuro es como decir donde comienza la luz todo el peligro acecha. Allá en el colmo de la aventura eres recibido, Aloyahé porque mientras la cuerda se sostenga es como decir alguien riega las plantas que es como decir una mano en el arpa avecina la lluvia.

 


Entre quien eras antes de nacer y quién seré después de morir hay una semejanza inédita, un hermoso juego de sombras. Por ejemplo paseo con llave de cambio, sin dura licencia en la cabeza. A mayor velocidad el juego se ralenta. Cuando cuentas tus historias sé que vas a morir y que yo aún no he nacido. Acuérdate inmortal, el corazón vacío.


¿Qué es la duración de un planeta
sino su órbita, serena ley? Es por eso, inmortal, que si has entrado a este
mundo, olvida la intensión y abandona el propósito. Incluso así hay pocos
planetas seguros y ancha es la Vía del Universo. Hijo de la cautela, baila con sigilo entre máscaras no vaya a ser que expongas piel cuando el granizo se refiere a las heridas del cielo. Incluso así, celebra; conciencia de ley conquista libertades.

 


Hablas de un viaje como alcanzar nueva órbita y digo yo que un gesto amable siente cielo y tierra sin distancias. Sabemos cuánto puede un beso de amor y el cetro del amor y el trémolo que se escapa cuando pronuncias órbita después de hacer elipse con
raras estaciones.
Cuando el espejo persevera la imagen se unifica. Entonces miramos dejando que ayude Dios, ojo en el ojo y serpiente en el abismo. ¿A qué puede llamarse realidad y a qué fijeza?

 


Lo que aligera el paso de la repetición es la risa. Ríe y se vulnerable que es muy difícil despertar guiado por la máquina del tiempo. Así aquel que no posee, aprende a vivir mientras el fuego crece y las minas se derrumban. Ligero, más ligero que un punto a la Suprema Escucha.

 

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